2016-11-02

RADIACTIVIDAD

La radiactividad o radioactividad es un fenómeno físico por el cual los núcleos de algunos elementos químicos, llamados radiactivos, emiten radiaciones que tienen la propiedad de impresionar placas radiográficas, ionizar gases, producir fluorescencia, atravesar cuerpos opacos a la luz ordinaria, entre otros.

Según el Real Decreto 1936/1999 (modificado por el RD 35/2008), todas las instalaciones donde se usen radiaciones ionizantes se clasifican en instalaciones nucleares y radiactivas, siendo el riesgo asociado a ellas el riesgo radiactivo.

La exposición a radiación es perjudicial para la salud y llega a ser mortal si se sobrepasan ciertas dosis. Se consideran enfermedades por radiación a todas aquellas afecciones derivadas de una exposición a emisiones radiactivas. Las personas no podemos ver ni detectar la radiación, pero los contaminantes radiactivos se acumulan en el organismo y, con el tiempo, su acción puede dar lugar al desarrollo de enfermedades como el cáncer.



Los síntomas más habituales en caso de exposición a radiación son:

> Náuseas y vómitos.
> Fatiga y debilidad.
> Hemorragias.
> Fiebre.
> Dolor de cabeza
> Diarrea.
> Quemaduras en la piel.
> Mareos.
> Inflamación de las zonas expuestas.
> Convulsiones.
> Pérdida de cabello.
> Hematomas.
> Deshidratación.
> Alteraciones intestinales.

Los trastornos que presentan con mayor frecuencia los supervivientes de una exposición a radiación son:

> Cáncer
> Alteraciones gastrointestinales.
> Afectación de la médula ósea, que origina anemia, y puede ocasionar también leucemia.
> Infertilidad o malformaciones en los descendientes por daños en los ovarios y los espermatozoides, que pueden conllevar cráneos pequeños, cerebros de menor talla, ralentización del crecimiento hasta problemas severos de aprendizaje.
> Mayor incidencia de infecciones bacterianas y otras enfermedades, debido al debilitamiento del sistema inmunitario.

- Radiactividad natural y artificial

La radiación natural en la tierra y las rocas, da una dosis promedio de 60 mrem (rem unidad para medir la dosis de radiactividad) por año y en nuestra vivienda, se utilizan estas rocas en los materiales de construcción, añadiendo cantidades apreciables de radiación. Todos los edificios de granito emiten radiaciones y el vivir sobre granito añade cantidades apreciables de radiación. El gas radón, que surge del radio natural contenido en los materiales de construcción, también está presente en las casas y oficinas y emite más radiación. Aún el dormir junto a otra persona puede aumentar nuestra dosis anual de radiación, ya que cada cuerpo contiene potasio radiactivo, que existe normalmente junto con el potasio normal que es esencial a la vida, dando una dosis de radiación interna.

La radiactividad natural también se introduce en el cuerpo y estas radiaciones internas llegan a la mayoría de los tejidos corporales, en una cantidad aproximada de 18 mrem por año. Tanto el alimento como el agua y el aire, contienen niveles bajos de radiactividad natural y esto ha sido así desde el comienzo del mundo.

Las fuentes naturales de radiación son típicas de la manera actual de vivir. El arar la tierra libera gas radón a la atmósfera. Los materiales radiactivos naturales se introducen en la cadena alimentaria, el aire que se respira, y el agua que bebemos y los materiales de construcción: el concreto, la piedra y el ladrillo emiten radiación natural

La radiactividad, cuya unidad de medida en el Sistema Internacional es el becquerel, implica riesgos para la salud humana. Estos riesgos, sin embargo, son muy variables y dependen de la intensidad de la radiación, la duración de la exposición y el tipo de tejido afectado.

Es por eso que se considera que las radiaciones de origen natural que surgen del medio ambiente no son dañinas, siempre que éstas se mantengan por debajo de un cierto nivel. Para no sobrepasar este límite, la persona debe controlar el tiempo de exposición a la fuente de radiación y contar con algún tipo de blindaje.

Mientras que las cantidades de radiación artificial representan una pequeña proporción del total, sus efectos pueden ser desproporcionados (Chernobyl es un ejemplo). Algunos de los materiales resultantes de las actividades humanas no se encuentran en la naturaleza (como el plutonio) mientras que otros, que se encuentran en la naturaleza, pueden ser liberados a la misma en formas químicas y físicas diferentes, permitiéndoles dispersarse fácilmente en el ambiente o introducirse en las cadenas alimenticias. Las dosis de radiactividad que se pueden recibir varía considerablemente. Las áreas cercanas a fuentes de descargas radiactivas, por ejemplo, pueden recibir niveles mucho más altos de radiación que el promedio regional o nacional.

Por esta razón, la simple comparación de la radiación de fondo y la radiactividad artificial no refleja necesariamente los peligros relativos. Además, nunca se ha demostrado que exista algo así como una dosis segura de radiación. Entre tanto, estamos incrementando progresivamente los niveles globales de radiación, lo que es muy preocupante, y esto se suma a la posibilidad de nuevos accidentes nucleares.

- Usos de la radiactividad por la humanidad


Desarrollar variedades de cultivos agrícolas y hortalizas de alto rendimiento, bien adaptadas y resistentes a enfermedades; induciendo mutaciones al alterar los genes con el empleo de radiación:

> Para erradicar o controlar las plagas de insectos esterilizando grandes cantidades de hembras, método que se ha aplicado con éxito para erradicar el gusano barrenador (tórsalo) del ganado.

 > Mejorar el rendimiento reproductivo.

> Mejorar la nutrición y la salud de los animales empleando isótopos radiactivos en los alimentos

> Reducir las perdidas posteriores a la cosecha mediante la eliminación de los brotes y la contaminación.

Todo esto con tratamiento radiactivo, son algunos de los usos que se le están dando actualmente a la radiactividad. Cada uno ocuparía un libro entero o por lo menos un capítulo especial, dada la importancia que tiene. Sin embargo no se va estudiar en detalle, pero sí comprendiendo que la idea popular de que la radiactividad está allá lejos de cada ser humano y que está en manos de muy pocos países, no es cierta.

Las aplicaciones de la química nuclear son importantes en la medicina, la industria, las artes y la investigación. Su impacto amenaza y ensancha al mismo tiempo la vida del hombre y su futuro.

Actualmente se desarrollan las nuevas aplicaciones y nuevos radiofármacos, con el fin de ampliar la gama de procedimientos, reducir las enfermedades contagiadas por los alimentos y prolongar el período de conservación mediante la utilización de radiaciones y estudiar los medios para reducir la contaminación originada por los plaguicidas y productos agroquímicos.


- Tipos de exposición


La exposición a la radiación puede ser interna o externa, y puede tener lugar por diferentes vías

La exposición interna a la radiación ionizante se produce cuando un radionúclido es inhalado, ingerido o entra de algún otro modo en el torrente sanguíneo (por ejemplo, inyecciones o heridas). La exposición interna cesa cuando el radionúclido se elimina del cuerpo, ya sea espontáneamente (por ejemplo, en los excrementos) o gracias a un tratamiento.

La mejor manera de prevenir los riesgos por radiación interna es evitar la contaminación, y si ésta se presenta, ejercer un control para que el material radiactivo no se introduzca al organismo. Para evitar la contaminación se deben manejar las fuentes, tanto las abiertas como las selladas, con el cuidado y los instrumentos que cada una de ellas exige por su naturaleza. Para verificar la integridad física de una fuente sellada se practica la llamada prueba de fuga. Hay varios tipos de prueba de fuga, pero la más frecuente, si la fuente no es de actividad muy alta, consiste en frotar la fuente o los lugares aledaños con un algodón o papel absorbente, de preferencia impregnados con un solvente, como agua o alcohol. Este algodón se deposita en un tubo de ensayo o bolsa de plástico debidamente etiquetado, identificándolo claramente. Luego se envía a un laboratorio especializado en donde se mide su actividad con aparatos sensibles. Para fuentes abiertas, su manejo debe ser en extremo cuidadoso en un laboratorio diseñado expresamente para manejo de material radiactivo. Debe contar con campanas extractoras, con manipuladores que pueden ser desde simples pinzas hasta controles remotos, dependiendo de la actividad y del material que se maneja. La utilización de guantes, batas, tapabocas, o mascarillas casi siempre es obligada. Siendo la nariz y la boca las principales vías de acceso de material extraño, se debe prohibir terminantemente comer, beber y fumar. No se deben llevar a cabo operaciones con la boca, como el uso de pipetas. Debe evitarse también el uso de objetos punzocortantes o material de vidrio roto que pueda penetrar guantes de piel. Al retirarse del lugar de trabajo, el personal debe lavarse bien las manos, dejar la bata de trabajo en el lugar designado, y someterse a un monitoreo de radiación, para evitar la posible dispersión del material radiactivo.

En el manejo de fuentes abiertas por lo general hay residuos, así como algodones, papel filtro absorbente, etc., que forzosamente quedan contaminados. Estos se conocen como desechos radiactivos, los cuales deben ser manejados y almacenados como cualquier otra substancia radiactiva. Existen lugares llamados cementerios de material radiactivo, controlados oficialmente, en donde se concentran todos estos desechos, los cuales están sujetos a un tratamiento o almacenamiento apropiados.

La contaminación externa se puede producir cuando el material radiactivo presente en el aire (polvo, líquidos, aerosoles) se deposita sobre la piel o la ropa. Generalmente, este tipo de material radiactivo puede eliminarse del organismo por simple lavado.

La exposición a la radiación ionizante también puede resultar de la irradiación externa (por ejemplo, la exposición médica a los rayos X). La irradiación externa se detiene cuando la fuente de radiación está blindada o la persona sale del campo de irradiación.

Las medidas de protección contra la irradiación por fuentes externas son: tiempo, distancia y blindaje.

El efecto del tiempo se debe simplemente a que la dosis se acumula con el tiempo. Si una persona recibe una razón de dosis dada, la dosis acumulada será el producto de ésta por el tiempo de exposición.

Para tomar en cuenta el efecto de la distancia, considérese una fuente puntual de actividad A que emite radiación uniformemente en todas direcciones, como lo indica la figura.

Consideremos por el momento que la radiación viaja en línea recta, o sea sin tomar en cuenta dispersión de Compton en el caso de rayos gamma o dispersión elástica en el caso de neutrones. La radiación actúa como si la fuente fuese un foco luminoso. A medida que uno se aleja de él, la iluminación disminuye, obedeciendo la ley del cuadrado de la distancia.

El blindaje es el tercer factor de protección contra radiación externa. Consiste en interponer entre la fuente y la persona suficiente material para atenuar la radiación

Las medidas de protección se inician desde la planeación del trabajo a desarrollar. En primer lugar se tiene la selección de la fuente apropiada y de los detectores adecuados al tipo de radiación. La actividad de la fuente y la energía de la radiación deben ser las más bajas que sea posible para la aplicación específica. La fuente deberá ser sellada a menos que haya una razón especial para que no lo sea. De ser posible, se debe procurar que la naturaleza física y química de las substancias radiactivas contenidas en la fuente reduzca al mínimo los riesgos por ingestión en caso de rotura del recipiente.

Las fuentes selladas deberán llevar una marca que permita su identificación, así como conocer la naturaleza y la intensidad de la radiación emitida. Deben examinarse periódicamente para descubrir posibles roturas o fugas. Las fuentes que hayan sufrido algún deterioro mecánico o por corrosión deberán guardarse de inmediato en un recipiente hermético hasta que personal especializado pueda determinar si necesita reparación.

Las fuentes deberán estar dentro de su contenedor o blindaje siempre que no esté en uso. Deberá llevarse un registro que permita su localización en todo momento. El contenedor deberá guardarse bajo llave (doble llave de preferencia), con control estricto del número de llaves y del personal que tiene acceso a ellas. El almacén deberá estar resguardado de inclemencias del tiempo, además de cubrir los requisitos de protección al personal. Si se sospecha del extravío de una fuente, debe avisarse de inmediato al encargado de protección radiológica, y si se confirma la pérdida, a la autoridad competente.

La manipulación de las fuentes deberá hacerse procurando mantener al mínimo las dosis recibidas, usando los factores tiempo, distancia y blindaje. Deberá señalarse adecuadamente el área para impedir el paso a personas que se encuentren en los alrededores. No deben tocarse con las manos para evitar, por un lado, exposiciones excesivas y, por otro, posible contaminación; deberán usarse pinzas largas. La manipulación deberá planearse de antemano, incluyendo simulacros sin fuente que permitan minimizar las dosis.


- En caso de exposición

>Como sucede con cualquier radiación, lo importante es evitar o limitar la exposición. Busca refugio.

>Mientras, procura respirar a través de un paño (camisa, abrigo,...) para limitar la exposición.

>Si el riesgo se produce en el interior de un edificio sal inmediatamente y busca refugio seguro.

- Al aire libre:

> Si se ha producido una emisión atmosférica (humo proveniente de un incendio o bomba): busca inmediatamente refugio en el edificio intacto más cercano.

> Si la exposición se concentra en un punto: buscar inmediatamente refugio considerando que la distancia es un factor atenuante del riesgo.

En interiores:

Si se ha producido una emisión atmosférica (humo proveniente de un incendio o bomba):

> Permanecer dentro del edificio durante la emisión (humo).

> Desactiva la ventilación y calefacción, cierra las ventanas, ventilaciones, amortiguadores de chimenea, ventiladores de escape y aperturas de la secadora de ropa. Lleva contigo sistemas que permitan comunicarte y recibir información (radio, teléfono ...) .

> Busca refugio inmediatamente, preferiblemente en un sótano o en un cuarto interior. Sella ventanas y puertas exteriores que no encajan perfectamente con cinta americana o toallas mojadas para reducir la infiltración de partículas radiactivas.

>A modo de precaución, mantener las manos lejos de la boca y no comer o beber hasta lavar las manos y la cara. No fumar.

> Mantenerse a la escucha y seguir las instrucciones oficiales impartidas a través de los medios de comunicación (TV o radio).

> Si la exposición se concentra en un punto, buscar inmediatamente refugio considerando que la distancia es un factor atenuante del riesgo.

- Finalizada la exposición al riesgo:

Si consideras que pudieras haber quedado contaminado (posible presencia de humo, líquido o polvo radiactivo) Después de encontrar refugios seguros, quienes han estado expuestos a material radiactivo deben descontaminarse. No comer, beber, fumar o colocar las manos cerca de la boca hasta que las manos y la cara estén lavadas y se haya cambiado la ropa exterior posiblemente contaminada.

Para ello, quítate la ropa e introdúcela en una bolsa plástica que debe quedar sellada. Dúchate muy bien con agua y jabón procurando que el agua contaminada quede en una cubeta para no contaminar el medio ambiente.

Busca atención médica después de que las autoridades indiquen que es seguro salir del refugio. Mantenerse a la escucha y seguir las instrucciones oficiales impartidas a través de los medios de comunicación (TV o radio).


- Clasificación de las zonas

Atendiendo a la forma en que se pueda producir irradiación del personal (irradiación externa, peligro por contaminación y peligro de irradiación externa y contaminación, ambas inclusive), las zonas de trabajo se clasifican en:

> ZONA DE LIBRE ACCESO: se puede permanecer en ella sin superar la décima parte de los límites de dosis establecidos por el personal profesionalmente expuesto (PPE).

> ZONA VIGILADA: se puede superar a décima parte pero es poco probable llegar a los 3/10 del PPE.

> ZONA CONTROLADA: no resulta improbable alcanzar los 3/10 del PPE.

> ZONA DE PERMANENCIA LIMITADA: riesgo de superar el límite de dosis a lo largo de un año laboral.

> ZONA DE ACCESO PROHIBIDO: riesgo de superar el límite de dosis en una sola exposición u operación.



- Señalización de las zonas

Todos conocemos el símbolo que representa una zona donde se trabaja con sustancias radiactivas. Es el trébol radiactivo. Lo que no todos conocemos son sus diferentes variantes, de ahí que diseñemos la siguiente tabla que nos ayudará a descifrarlos.

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Tipo de Zona                                    Color                                       Indicaciones
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Zona Vigilancia                                 Gris                        Puntos radiales en los extremos: 
                                                                                          peligro de irradiación externa
Zona Controlada                               Verde
                                                                                      Campo puntero alrededor del trébol: 
Zona de Permanencia                                                         peligro por contaminación
Limitada                                          Amarillo
                                                                                            Ambas señales: peligro por 
Zona Acceso                                                                 contaminación externa y radiación
Prohibido                                           Rojo

Zona De Permanencia
 Reglamentada                               Naranja

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EXPOSICIÓN AGUDA Y NIVELES DE ENFERMEDADES DE RADIACIÓN
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GAMA DE EXPOSICIÓN               TIPO DE LESIÓN               TASA DE MORTALIDAD PROBABLE
       (ROENTGENS)                                                            DENTRO DE 6 MESES DE EXPOSICION


           000-050                               NINGUNO                                          NINGUNO

           050-200                               NIVEL I                           ENFERMEDAD 5 POR CIENTO O MENOS

           200-450                               NIVEL II                         ENFERMEDAD 50 POR CIENTO O MENOS

           450-600                               NIVEL III                        ENFERMEDAD 50 POR CIENTO O MÁS

           600-PLUS                            NIVEL IV Y V                                100 POR CIENTO
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EXPLICACIONES DE LOS NIVELES DE ENFERMEDAD PARA LA ÚNICA DOSIS
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NIVEL I 
Menos de la mitad de las personas expuestas vomitarán en 24 horas.
No hay síntomas posteriores o, a lo sumo, sólo un aumento de la fatiga.
Menos del 5 por ciento requerirá atención médica por lesiones por radiación.
Otros pueden realizar sus tareas habituales.
Las muertes que ocurren son causadas por complicaciones tales como explosión y lesiones térmicas o infecciones y enfermedades.

 NIVEL II 
Más de la mitad de las personas expuestas vomitarán poco después
Exposición y se enfermará durante varios días.
Esto será seguido por un período de una a tres semanas cuando hay pocos o ningunos síntomas.
Al final de este período latente, la pérdida de cabello se verá en más de la mitad seguida de una enfermedad moderadamente grave debido principalmente al daño a los órganos que forman la sangre.
Más de la mitad sobrevivirá con las posibilidades de supervivencia mejor para aquellos que recibieron las dosis más pequeñas.

NIVEL III 
Esta es una versión más seria de la enfermedad del Nivel II.
El período inicial de la enfermedad es más largo, el período latente más corto,
Y la enfermedad resultante se caracteriza por una extensa de hemorragias e infecciones complicadas. Menos de la mitad sobrevivirá.

NIVEL IV  
Esta es una versión acelerada de la Enfermedad de Nivel III.
Todo en el grupo comenzará a vomitar poco después de la exposición y esto continuará durante varios días o hasta la muerte, que ocurre antes del final de la segunda semana, y generalmente antes de la aparición de hemorragias o pérdida de cabello.

NIVEL V
Es una enfermedad extremadamente grave en la que predomina el daño al cerebro y al sistema nervioso.
Síntomas, signos y rápida postración se producen casi tan pronto como se ha recibido la dosis.
La muerte ocurre en pocas horas o algunos días.
Enfermedad de este tipo implicaría exposición a la radiación gamma en exceso.

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DESCONTAMINACIÓN PERSONAL - DESPUÉS DE LA EXPOSICIÓN

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La decontaminación personal no debe ser necesaria si la fuente de radiación es una muestra de suelo, o cualquier otro objeto. Monitore la velocidad de exposición y no exceda 5 r / h.

Si el nivel de radiación está en esta rango, deje el área como será peligroso a su salud que permanezca en la vicencia.

Si ocurre un contaminado, lavar o limpiar la contaminación de su persona cuando puede. La radiación no es ... Contagiosa!

Puede entonces ser transmitidas entre partes que no observen la precaución en cómo manejan una muestra radiactiva.


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TIPOS DE PELIGROS DE RADIACIÓN
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ALFA 
Puede penetrar solamente la capa epidermal de la piel. Es primero sólo un peligro de radiación interna.

BETA 
Puede penetrar la piel y puede causar graves daños a la piel y el tejido. Es un riesgo interno y externo.

GAMMA
Es idéntico con una radiografía de alta energía. Puede penetrar material denso y es un peligro serio.

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[FUENTE]

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